Buenas tardes lectores,
Tras realizar la lectura de
uno de los capítulos del libro de Daniel Cassany, Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir, quería compartir
con vosotros este post con mi opinión y reflexión crítica sobre lo expuesto en
el capítulo.
En primer lugar, quería
destacar la facilidad de lectura de este texto. Está escrito de una manera
clara, sencilla y concisa, que facilita la lectura del mismo. La redacción es
coherente y adecuada al lector potencial, lo que facilita la comprensión del
mismo por parte del interlocutor.
Definitivamente debemos
desterrar de nuestras mentes la idea de que toda persona alfabetizada sabe
escribir. Para redactar un escrito, y ser un buen escritor, es necesario un
desarrollo completo de la competencia comunicativa en expresión escrita, que
incluya la adquisición de ciertas destrezas y estrategias a la hora de
redactar.
En el texto de Cassany se
explican algunas de las estrategias básicas que no debemos olvidar a la hora de
trabajar en el proceso de producción de un texto escrito.
Ser conscientes del lector o
lectores a quienes va destinado el texto, planificar la escritura, releer,
revisar y retocar el texto son algunas de las estrategias de composición esenciales
que debemos utilizar en el proceso de redacción de un texto.
No menos importante es la
recursividad, es decir, la flexibilidad que como escritores tengamos para
reformular nuestro texto a medida que aparecen ideas nuevas que no estaban
incluidas en nuestro primer borrador. Debemos evitar desterrar las nuevas ideas
simplemente porque no estuviesen presentes en el primer borrador, y ser capaces
de elaborar un texto coherente incluyéndolas.
Por otro lado, conocer y
hacer uso de las estrategias de apoyo para ayudarnos en la elaboración de
nuestros escritos, algunas como consultar fuentes externas para resolver dudas
sobre ortografía, gramática o encontrar información que nos hace falta. Si
tenemos dudas, necesitamos más información, no sería coherente dejar dichas dudas
a un lado, no resolverlas y escribir la composición simplemente con los conocimientos que
tenemos. En estos casos, el comportamiento correcto, y que más beneficios nos
reportará, será el de resolución de las dudas apoyándonos en tantas fuentes
como sea necesario.
Como docentes, deberemos
asegurarnos primero de que nosotros mismos conocemos y utilizamos dichas
destrezas y estrategias, y en segundo lugar, guiar al alumno en el aprendizaje
de las mismas, motivándolo y haciéndole ver los beneficios que reporta el
utilizar este tipo de metodología a la hora de realizar una composición. Quizá
de este modo, podamos evitar en nuestros alumnos y sus escritos la carencia de
destrezas en el momento de redactar un escrito, y la falta de planificación al
abordar la actividad.
Para terminar con este post,
y a título personal, recomendaría la lectura de este capítulo a todos los
maestros de Educación Primaria, de cualquier área, y por supuesto, también a
toda persona interesada en mejorar su expresión escrita.
Bibliografía
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